250 gramos de azúcar
125 gramos de agua
250 gramos de almendra cruda molida
1 clara de huevo
Elaboración:
Pon en un cazo el azúcar y el agua y coloca a fuego medio durante 10 minutos, lo justo para que se deshaga el azúcar y haga un almíbar clarito.
Añade la almendra molida, mueve continuamente hasta que se forme una pasta espesa. Deja cocinar durante 5 minutos, sin dejar de mover, hasta que se despegue por completo de las paredes del cazo. Echa a un cuenco y deja que se enfríe (una hora, aproximadamente).
Amasa el mazapán hasta obtener una pasta homogénea y suave. Tardarás unos 15 minutos y verás que empieza a brillar.
Precalienta el horno a 210º con calor arriba y abajo y prepara una bandeja con papel vegetal. Forma figuritas. Puedes hacerlo a mano o estirar la masa entre dos hojas de papel vegetal, dejando un grosor de 1-1,5 centímetros, y cortar con cortapastas (yo lo hice así y corté estrellitas). Coloca sobre la bandeja.
Bate la clara de huevo y pinta la parte superior de las figuritas. Cambia el horno a posición grill y hornea unos 2-3 minutos, hasta que empiecen a dorarse.
Deja que se enfríen en la bandeja (si intentas despegarlas en caliente, se romperán). Su consistencia mejora después de 24 horas de reposo.
Trucos y consejos:
El mazapán casero no durará tierno tanto tiempo como el industrial (no lleva conservantes, ni lleva ingredientes como patata o arroz, que aportan humedad y reducen coste). Se irá secando con el paso de los días. En diez días estará duro (influye la humedad de donde vivas).
Aunque te parezca que las mazapitas están blandas, recuerda que al enfriar endurecen. Si esperas a que estén muy doradas, el mazapán quedará demasiado duro.
Si usas almendra entera, tendrás que pelarla doblemente: no solo quitar la cáscara gruesa y rígida, sino también la piel oscura adherida al fruto. Será más fácil si la pones en un recipiente apto para microondas, las cubres con agua y las calientas en el microondas durante un minuto. Saca el recipiente y retira las pieles. Seca muy bien las almendras antes de molerlas. Muele de poca en poca cantidad para que quede bien fino y que las almendras no suelten su aceite.
